¿Qué es un Escape Room?

Un escape room es un tipo de juego de aventuras en vivo que se realiza en grupo y que pone a prueba la capacidad de trabajo en equipo y la habilidades de cada uno de sus miembros. Por norma general cada juego está ambientado en un mundo ficticio diferente en los que los jugadores deben sumergirse para conocer la historia y los objetivos que necesitan alcanzar para ganar. Para ello deberán investigar, buscar pistas y resolver una serie de pruebas generalmente de lógica e inteligencia como enigmas y puzles, aunque también podría haber pruebas de carácter más físico.

Se los conoce por muchos nombres tanto en inglés como en español: escape room, room escape, escape game, juego de escape, sala de escape, juego de evasión, juego de escapismo… Se llaman así porque tradicionalmente el juego consiste en que los jugadores son encerrados en una habitación de la que tienen que escapar. Por esa razón son muy comunes las salas que representan cárceles, búnkeres o la guarida de un asesino. No obstante han ido apareciendo nuevos temas y nuevas formas de jugar, por lo que la consecución de los objetivos también ha ido cambiando. Otros objetivos habituales en esta clase de juegos suelen ser encontrar un tesoro, evitar una catástrofe o averiguar determinada información.

Por ejemplo, Cazadores de misterios, es una historia de misterio y ciencia ficción en la debemos adentrarnos en un almacén abandonado para evitar que una máquina creada por el malvado Grax consiga invocar a un tenebroso ser de otra dimensión llamado Valnaxar. En este juego hay que resolver puzles de muy distinto tipo, tanto con cerraduras tradicionales como con puzles electrónicos de nueva generación, lo cual fomenta el desarrollo de habilidades distintas y el trabajo en equipo.

Un poco de historia

Los juegos de escape tienen su origen en las aventuras conversacionales y gráficas de los años 80 y 90. La dinámica de estos videojuegos consistía en ir avanzando a través de los escenarios y de la historia encontrando y utilizando objetos y resolviendo distintos rompecabezas. Algunos de nuestros favoritos en Escapop son las sagas de King’s Quest, Monkey Island y Maniac Mansion.

En Reino Unido surgió un nuevo tipo de concurso televisivo inspirado en los juegos de rol y en los videojuegos que sumergía a los participantes en mundos de fantasía

Aunque curiosamente no se suele mencionar cuando se habla de la historia de los juegos de escape, estos tuvieron otro antecedente en la televisión. En la década de los 80 en Reino Unido surgió un nuevo tipo de concurso televisivo inspirado en los juegos de rol y en los videojuegos que sumergía a los participantes en mundos de fantasía. Guiados por un Gamemaster había que seguir el hilo de la historia y resolver diversos puzles, tanto mentales como físicos, para poder ganar.

Con referencias de Dungeon & Dragons y de Guía del autoestopista galáctico, el productor británico Patrick Dowling creó en 1980 The Adventure Game (), un programa de juegos en el que varios famosos se adentraban en el planeta Arg y se enfrentaban a distintas pruebas de ingenio y habilidad. Más tarde, en el 87, apareció Knightmare (), una aventura medieval para niños basada en dos juegos de Spectrum: Atic Atac y Dragontorc. No obstante, uno de los más famosos fue The Crystal Maze (), que comenzó a emitirse en Channel 4 en 1990. Los concursantes de este programa debían atravesar 4 áreas de ambientaciones distintas (azteca, medieval, futurista e industrial) y enfrentarse a 4 categorías de pruebas (físico, habilidad, mental y misterio) antes del reto final que era la cúpula de cristal. The Crystal Maze es el único de estos programas que tiene en la actualidad su propio juego en vivo () abierto a todo el mundo que, por supuesto, está en Inglaterra.

El modelo de esta clase de concursos se exportó rápidamente a otros países. La versión española de Knightmare se llamó El rescate del talismán (1991-1994) y Scavengers, una aventura de ciencia ficción, fue conducida por Bertín Osborne en 1994. Aunque el que tuvo mejor aceptación pese a su breve andadura fue La noche de los castillos (1995-1996) que contaba con la participación de Anthony Quinn entre otros actores famosos.

 

La primera empresa recreativa de escapismo surgió en Japón en 2008

Para seguir observando la evolución de los juegos de aventuras, debemos avanzar hasta 2006. En esa fecha un grupo de ingenieros de Silicon Valley crearon un juego online basado en las novelas de Agatha Christie en el que se tenía que resolver un enigma en un tiempo determinado. Éste no era todavía un escape room tal y como se conocen actualmente ya que no era en vivo, pero ya empezaba a tomar la forma que tendrían hoy en día.

No obstante, la primera empresa recreativa de escapismo surgió en Japón en el año 2008 de la mano de Takao Kato y se llamó Real Escape Game. A diferencia de lo que se vendría dando en las versiones posteriores de los juegos de escape, en éste las pruebas de lógica y los enigmas solo serían un pequeña parte del juego.

Finalmente, los escape rooms adquirieron su formato más conocido en Budapest hacia 2011, en un intento de dar vida a los locales abandonados de la ciudad. El pionero de la idea fue Attila Gyurkovics, creador de la franquicia Parapark. Esta atracción se hizo muy popular en poco tiempo e inmediatamente se extendió por todo el mundo. En España Parapark asentó su primera sala de escape en Barcelona en el año 2012 y, dos años más tardes, abriría también en Canarias, concretamente en la playa del inglés. En los últimos años este sector del entretenimiento ha continuado creciendo y evolucionando y, a día de hoy, se calcula que hay más de 5000 salas en todo el mundo.

 

¿Por qué un Escape Room es tan adictivo?

Hay muchos factores que hacen que los juegos de escape sean tan populares y que las personas que los han probado repitan.

Para empezar, al contrario que los videojuegos, la actividad se realiza en vivo, es decir, que eres tú en carne y hueso el que se enfrenta a los retos, por lo que la sensación de peligro es más real. Esto estimula la segregación de adrenalina en nuestro organismo de forma instintiva, lo cual nos hace estar más atentos y eufóricos. Al mismo tiempo todos nuestros sentidos están alerta y desarrollamos capacidades que normalmente no usamos.

Por otro lado cuando nos enfrentamos a retos y puzles desconocidos avivamos nuestra imaginación y el pensamiento racional, reforzamos nuestra memoria para aprendemos de ellos y aumentamos nuestros conocimientos y habilidades. Por tanto, ayudamos a nuestro cerebro a mantenerlo joven y en forma.

Y, al contrario de lo que pudiera parecer, los escape room también fomentan el ejercicio físico ya que, pese a que los puzles son principalmente mentales, no es una actividad sedentaria y, a menudo, los juegos de escape nos requieren algún tipo de esfuerzo o habilidad corporal.

Se genera una incomparable sensación de bienestar, euforia y felicidad gracias a la liberación de dopamina, también llamada «hormona de la felicidad»

Todo esto influye positivamente en nuestra autoestima y en nuestra sensación de bienestar durante y después de realizar un escape room. Esto viene relacionado con la teoría del Flujo de Mihály Csíkszentmihályi. Este flujo hace referencia al estado mental que una persona experimenta cuando se encuentra inmersa en la realización de una tarea que es intrínsecamente gratificante. Este flujo se da cuando existe un equilibrio entre el conjunto de habilidades y destrezas de la persona y el nivel del reto al que se enfrenta.

Pero los escape rooms son sobre todo juegos sociales en los que la coordinación con el resto del grupo es vital. Por eso cuando jugamos se fortalecen las relaciones entre los participantes y nos ayuda a desarrollar nuestras habilidades comunicativas y grupales.

Otro aspecto interesante de las salas de escape es que fomentan el trabajo en equipo y las dotes de liderazgo al mismo tiempo que sacan a la luz las destrezas y el ingenio de cada jugador. Por esa razón cada vez más empresas utilizan los escape rooms para sus procesos de selección de personal o para fomentar las sinergias entre sus empleados.

Y finalmente, al superar el reto de un escape room antes del tiempo límite, se genera una incomparable sensación de bienestar, euforia y felicidad gracias a la liberación por parte de nuestro organismo de dopamina, también llamada «hormona de la felicidad» que es la misma que se produce, por ejemplo cuando tenemos relaciones sexuales.

Como ves, hay muchas razones para que el escape room enganche tanto y a tanta gente, así que si no lo has probado aún nosotros te damos una buena oportunidad pinchando en este enlace.

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